Mis amigos...

miércoles 1 de febrero de 2012








La Luna hiere la noche 
con su luz de plata. 
Miles de estrellas tiemblan 
ante su esplendor.
Yo sigo pensando en tí, 
a pesar de la distancia, 
a pesar de tu olvido.
Cierro mis ojos e imagino 
tu boca acercándose a la mía 
y al instante,
mil mariposas suben hasta mis labios
transformadas en un beso 
 que nunca llegará a su destino.
Y al igual que las estrellas, 
tiemblo al pensar que nunca serás mío.








viernes 20 de enero de 2012

El Amor - Eduardo Galeano





En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
—¿Te han cortado?— preguntó el hombre.
—No —dijo ella—. Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Y dijo:
—No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía: —no te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba: —¡lo encontré!, ¡lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
—Es así —dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.


Memoria del Fuego I: los nacimientos



Eduardo Galeano

sábado 7 de enero de 2012

Nunca es tarde y las mentiras tienen patas cortas...¿o no tanto?


En marzo próximo, en la ciudad de Roma, Italia, un Juez intentará reconciliar una pareja a punto de divorciarse. En los tiempos que corren, esa noticia sería algo intrascendente por lo común, pero la historia de esta pareja tiene algunas particularidades...

Antonio, nacido en 1912 y originario de Olbia, en Cerdeña, y Rosa, napolitana nacida en 1915, se conocieron en 1930, cuando él, joven carabinieri (miembro de las fuerzas de seguridad italianas), fue destinado a Nápoles en la época de entreguerras. Se casaron en la región napolitana en1934 y ya en los 40's, con cinco hijos, se trasladaron a la ciudad de Roma, donde al parecer Rosa tuvo un amante....
Los años pasaron y Antonio y Rosa vivieron felices por décadas, rodeados de sus hijos y numerosos nietos.

Pero...(siempre hay un pero, diría D. de Crónicas Urbanas), en el 2002, vaya a saber por qué designio del destino, mientras Antonio estaba ordenando unas cintas de música, encontró una carta amarillenta que nunca había visto. Al abrirla se llevó la sorpresa de su vida. Estaba escrita por su esposa y dirigida a su amante.
Rosa confesó la aventura que había tenido hacía casi 70 años, y le pidió perdón a su esposo. Pero no hubo caso. Antonio decidió dejar el hogar. Pero luego de unos meses de estar en la casa de uno de sus hijos, regresó. 

Algunas cosas cambiaron, pero fue inútil, las desavenencias conyugales empeoraron...Antonio no pudo perdonar a Rosa su infidelidad a pesar de que habían pasado casi 70 años de aquel desliz.

A finales de 2011, la pareja, él con 99 años y ella con 96, decidieron terminar con su matrimonio luego de 77 años de relación, depositando ante el Tribunal de Roma la instancia de divorcio. En marzo próximo se celebrará la audiencia del caso.

Tras prácticamente ocho décadas de convivencia y casi centenarios, Antonio y Rosa, comienzan ahora una nueva vida...


(Fuente: La información para la redacción de este texto fue tomada de varios sitios de la web)












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