Mis amigos...

sábado, 6 de agosto de 2011

Nos acostumbramos






Nos acostumbramos a vivir en departamentos
y a no tener otra vista
que no sea las ventanas de alrededor.
Y porque no tiene vista, luego nos
acostumbramos a no mirar para afuera.
Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir
del todo las cortinas.
Y porque no abrimos del todo las cortinas
luego nos acostumbramos a encender más temprano la luz. 
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire,
olvidamos la amplitud.
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.
A tomar café corriendo porque estamos atrasados.
A leer el diario en el ómnibus porque no podemos perder tiempo.
A comer un sándwich porque no da tiempo para almorzar.
A salir del trabajo porque ya es la noche.
A dormir en el ómnibus porque estamos cansados.
A cenar rápido y dormir pesados
sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a esperar el día entero y oír en el teléfono:
"Hoy no puedo ir".
"A ver cuando nos vemos".
"La semana que viene nos juntamos".
A sonreír a las personas sin
recibir una sonrisa de vuelta.
A ser ignorados cuando precisábamos
tanto ser vistos.
Si el cine esta lleno nos sentamos en la primera fila y torcemos un poco el cuello.
Si el trabajo está complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana.
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de plata, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.

Nos acostumbramos a ahorrar vida.
Que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.

Alguien dijo alguna vez:

"LA MUERTE ESTÁ TAN SEGURA DE SU VICTORIA, QUE NOS DA TODA UNA VIDA
DE VENTAJA".

Tratemos de no acostumbrarnos tanto y ..
¡Disfrutemos la vida!...


 

(desconozco el autor)



miércoles, 3 de agosto de 2011









Qué será de mi corazón con este amor creciendo en mi pecho. 
Con tu risa estallando en mis recuerdos. 
Porque en las noches,
cuando él me abraza
en ti pienso,
y me quema la piel,
cuando imagino que son tus besos.







.

sábado, 30 de julio de 2011

Capilla Buffo, un canto al amor eterno


Desde hace unos años vivo en la provincia de Córdoba (Argentina), en una de las localidades de las Sierras Chicas. La belleza de los paisajes serranos y la presencia de mansos arroyos que otorgan frescura al paisaje, hacen de Córdoba uno de los sitios más apacibles para vivir, y por supuesto para visitar. 


(Click en el mapa)

El área turística de las Sierras Chicas abarca numerosas localidades, entre ellas Unquillo. A sólo siete kilómetros de allí, en el paraje denominado Los Quebrachitos, se levanta una capilla única en su estilo, dedicada a la memoria de Leonor Allende, esposa de Guido Buffo, pintor, esteta y hombre de ciencia. Un río serpentea a pocos metros de su entrada; las aguas parecen arrullar el ambiente. 







La Capilla Buffo, construida en la cima de una montaña de mediana altura, domina una zona de tupida vegetación, que está en medio de unas de las reservas naturales más importantes de la provincia. 




La cripta de base circular tiene una cúpula ojival con una gran acústica. Haces de luz destacan, según la rotación del sol, los frescos renacentistas del cosmos y de conmovedores pasajes de la vida de ambas mujeres, mientras en el exterior se lee la partitura de la Quinta Sinfonía de Beethoven y la oración de Jesús en el huerto, según San Mateo. 

Es curiosa la presencia de tres péndulos, entre ellos el de Foucault que Don Guido Buffo solía utilizar para adelantarse a los movimientos sísmicos. En el interior, un dibujo de nubes simula una alfombra, y sobre el piso hay incrustaciones de bronce representando los planetas y estrellas en la posicion exacta en que se encontraban el 6 de septiembre de 1941 en Castelar, Buenos Aires, en el momento del fallecimiento de su hija. 
Toda la cúpula está pintada con la técnica de Pintura al fresco (la misma que utilizó Miguel Angel en la Capilla Sixtina) en una increíble interpretación de la Creación, la muerte, su esposa e hija y el Paraíso.
Dibujos, escritos, planos, obras de arte y libros recuperados recientemente pertenecientes a esta familia se encuentran a la vista de los visitantes.









La construcción de la cripta funeraria, iniciada luego de la muerte de su hija, le insumió nueve años. En ella se manifiestan sus conocimientos artísticos y científicos.
Guido Buffo fue Pintor, Escultor, Músico, Astrónomo, Inventor, Sismólogo, Científico, Educador, Filósofo, Escritor, Investigador de Botánica y Zoología. En síntesis, un hombre de entendimiento; para muchos el último humanista… Un Genio…


Familia Buffo-Allende


Hoy los restos de los tres integrantes de la familia reposan en la capilla.



Hace poco he visitado este lugar tan lleno de paz, enmarcado por un paisaje serrano encantador, donde el silencio es testigo permanente de la Naturaleza y en el cual se respira un aire místico aromado por la menta peperina que crece al borde del arroyo Los Quebrachitos...





Fuentes:



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lunes, 25 de julio de 2011

Marta









Desde que Marta se casó su única preocupación fue ser la mejor esposa y madre. Su casa siempre estaba reluciente. Lavaba, planchaba, mantenía todo ordenado, y cada día cocinaba con esmero un menú diferente para su familia. 
Diariamente se levantaba a las 6 de la mañana para preparar el desayuno. Cuando el esposo partía a su trabajo y sus hijos a la escuela, Marta salía a hacer las compras de todo lo que necesitaba para su hogar. Por la tarde revisaba las tareas escolares de sus pequeños para luego preparar la cena que servía apenas llegaba el esposo, como siempre malhumorado. Después de lavar los platos demoraba en ir a la cama, con la esperanza de encontrar  a su marido dormido, pues se sentía agotada.
Dicen que la culpa la tuvo su amiga de la adolescencia que vino a visitarla luego de haberse divorciado, y que  le dijo "Yo también jugaba a la casita perfecta". Dicen también, que todo empezó cuando conoció al nuevo verdulero del barrio, un porteño simpático que cada vez que la veía entrar en su local, le decía con una amplia sonrisa "¡Qué afortunado que soy! ¡Entró el sol en mi verdulería!" y Marta se sonrojaba, y le sonreía tímidamente, porque las demás clientas la miraban, algunas con curiosidad, otras con cierta envidia. 
El caso es que ese miércoles, encontró la verdulería cerrada. Una vecina le contó que el porteño se había vuelto a Buenos Aires. 
Ese día Marta no volvió a su casa.
Dicen que se fue en busca del porteño, pero que nunca lo encontró.  
Dicen que la vieron,  casi irreconocible, mugrienta y andrajosa, mendigando en un banco de la estación de trenes de Retiro. 




Porteño: nacido en Buenos Aires.

miércoles, 20 de julio de 2011

Casi todo tiene un final y el amor también puede tener fecha de caducidad










"Cuando nos enamoramos y nuestro amor es correspondido nos sentimos plenamente felices. Estamos seguros de que hemos encontrado nuestra "alma gemela". La soledad desaparece. El amor le da un sentido a toda nuestra vida. Cuando alguien le da un sentido a toda nuestra vida, la amenaza de perder a esa persona puede ser devastadora. Allí aparecen los celos.

Según varios autores, ser celoso es algo natural en los seres humanos. 
Pero es necesario distinguir entre celos normales y celos enfermizos o delirantes. Los celos normales tienen como base una amenaza real a la relación. Los celos delirantes, por su parte, persisten a pesar de la ausencia de cualquier amenaza real o incluso probable. El marido que sospecha de su esposa y la espía a pesar de que ella le es fiel y leal es un buen ejemplo de celos delirantes. Los celos delirantes han producido dolor, dramas y tragedias a lo largo de la historia. 

En una situación de celos normales, estos no son prueba del amor que se siente. Se deben a otras causas: miedo a la soledad, sentimientos de posesión del otro, de necesidad de controlarle, de inseguridad en uno mismo...

En la pareja, los celos rompen y enturbian las relaciones, y los individuos celosos acaban minando, con su posesividad y persecución asfixiantes, el gozo y el placer del encuentro, el equilibrio en la pareja, que se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto a la autonomía del otro.
En definitiva, los celos sólo sirven para  hacer sufrir a quien los padece y a su pareja."


Pienso que uno tendría que estar consciente que las relaciones afectivas no tienen garantía de calidad ni de durabilidad. No sabemos cómo será ni cuando terminará. 
Aunque en la vida, una persona puede prevenirse de algunas cosas, por ejemplo: de la inseguridad, de accidentes, de enfermedades, etc., por más precauciones que uno tome, muchas veces las cosas suceden sin que podamos hacer nada al respecto. En las relaciones afectivas sucede lo mismo: en cualquier momento puede pasar que la relación se termine, ya sea porque esa persona  deje de querernos, y/o que aparezca un tercero, no pudiendo hacer nada al respecto.

Si bien los celos son normales la cosa sería ser “moderado” y no excesivamente celoso (cosa que no sirve para nada) pero tampoco hacer la vista gorda. 
Saber que si querés seguramente celarás, pero pensar en que hay cosas que escapan a uno y lo que tiene que pasar, simplemente pasará. 

Pero estoy hablando de los celos del presente , de estar con alguien y que en el presente te deje por otro, pero ¿Qué pasa con el pasado de nuestro amor en cuestión ? ¿Qué pasa si la otra persona, supongamos la mujer, tiene un frondoso pasado? ¿Y si se tratara de un hombre con pasado? Si bien lo vivido no se puede cambiar, el pasado forma parte de lo que somos....


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