Internet cambió el mundo. De eso no tengo dudas.
Como tampoco tengo dudas de que el balance de ese cambio es positivo.
Habría sido magnifico que mi abuelo hubiese podido ver por medio de una camarita al menos como iban creciendo sus dos hijos en esos once años.
La red abre nuevas posibilidades para muchas cosas. Se hacen negocios que antes jamás se habrían podido concretar, se encuentran viejos amigos que habían perdido contacto y también mucha gente se enamora y forma parejas.
Una forma curiosa de esta nueva forma de relacionarse son las famosas “relaciones a distancia”. Pero no relaciones a distancias obligadas por las circunstancias como en el caso de mis abuelos, sino relaciones que así nacieron y así trataron de mantenerse.
Llegan a mí muchos pedidos de ayuda de hombres y mujeres destrozados porque su “relación a distancia” llegó a su fin. Y el fin no suele ser precisamente el único fin bueno que toda relación a distancia puede llegar a tener: “que la relación deje de ser a distancia y estén juntos.”
“Teníamos una relación a distancia…de repente lo empecé a sentir distante… ya no se conectaba todos los días…y anoche me dijo que estaba confundido y que quería un tiempo para pensar” me dijo un día Eugenia de Córdoba, quien estaba desde hacía ocho meses de novia con un mexicano a quien aún no conocía en persona.
Caramba… si hay algo que sobra en una relación a distancia es tiempo para pensar, me dije a mí mismo.
Estoy convencido de que si algo hay que tener claro cuando se tiene una relación a distancia, es que se va a terminar. A menos que la relación deje de ser a distancia y pase a la siguiente etapa, transformándose en una relación que permita compartir cosas, conocerse, tocarse, abrazarse, besarse, pasear de la mano, ver juntos una película, ir al cumpleaños de un amigo, etc., etc., etc.
Si una relación a distancia no tiene por lo menos un proyecto a corto o mediano plazo de pasar a la etapa dos, indudablemente va a terminar. Y eso es algo que deben saber los que se meten a full en ese tipo de ciber-aventura del corazón.
¿Por qué?
Porque siempre, indefectiblemente “siempre”, aparece de alguno de los dos lados de la conexión, una tercera persona real que hace que uno de los dos integrantes de la pareja cambie la relación virtual por una relación cuerpo a cuerpo.
Las relaciones a distancia tienen fecha de vencimiento. Y hay que apurarse a que pasen a ser relaciones sin distancia, antes de que venzan.
Por Fabio Fusaro,
miércoles 16 de febrero de 2011 09:30 PST
Fuente: http://ar.blogs.mujer.yahoo.com/entre-amigas/fabio-fusaro-article/post/fabio_fusaro/54/relaciones-a-distancia.html
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