Tomó entre sus manos el libro que había encontrado. Había estado debajo de esos papeles todo ese tiempo, en el cajón izquierdo del escritorio. Lo abrió y volvió a leer la dedicatoria. La letra fuerte, vigorosa mostraba su personalidad, esa forma de ser que la había enamorado desde el primer momento.
La rosa guardada entre sus hojas casi se deshizo al querer verla de cerca. Atrás habían quedado sueños rotos y un pasado vivido intensamente.
Habían sido amantes...Demasiado poco tiempo. Recordó aquellas dudas:
¿Acaso alguien le aseguraba que esa nueva vida que él le proponía no iba a convertirse en una relación tediosa como el matrimonio que tenía?
Miró por la ventana. Ya nada era igual.
Sintió los pasos que llegaban hasta su lado. Sin mirarlo le preguntó:
-¿Te acordás cuando me regalaste este libro? Fue la dedicatoria que escribiste para mí la que me impulsó a dejarlo todo...No me arrepiento.
El abrazo y el beso en su cuello la estremecieron.



