Mis amigos...

lunes, 31 de enero de 2011

Novedades

Hoy tengo dos novedades para contar. 

La primera es que estuvo mi hija con su familia de vacaciones en Córdoba, así que disfrutamos de unos hermosos días junto a ellos. Emma sigue creciendo feliz, rodeada del amor de sus papás. A fines de junio nacerá Santino, su hermanito.

Una de las cosas que Emma aprendió en estos últimos días, es a dar besos con ruidito. Así que aproveché y me guardé unos cuántos en mis mejillas....
Hoy por la mañana, partieron hacia tierras mexicanas.  ¡Voy a extrañarlos muchísimo!

La otra novedad es que me voy con mi familia unos días de vacaciones al mar, a Miramar, una localidad que está a 50 km de Mar del Plata. La verdad es que en estos últimos meses han sucedido tantas cosas en mi vida, tantos cambios, que necesito unos días de no hacer nada...


Para quienes no la conocen, ella es Emma...












domingo, 30 de enero de 2011

Momento



Camino por Spiro, bajo la sombra húmeda de enormes plátanos y eucaliptos. Está amaneciendo y apenas me acompañan mi soledad y mis recuerdos. Diluidos en la brisa de la mañana, se cuelan por mi ropa, me acarician las mejillas y me envuelven con el perfume de los jazmines de las casonas de Adrogué.
Aquí puedo escuchar la voz de mi madre en el canto de los pájaros, diciéndome que apure el paso para no llegar tarde a la escuela,  y las risas mías y de mi hermana andando en bicicleta una tarde de enero....
Debajo de estos árboles, testigos y guardianes de nuestras confidencias, le conté a mi mejor amiga quién era el chico que me gustaba. Y en estas veredas, rotas por las raíces de los árboles, anduvieron de estreno mis labios en un primer beso, dulce y secreto...

El tiempo transcurrido hizo que olvidara esas pequeñas y amables cosas de mi adolescencia, y hoy, que mis pasos volvieron a recorrer este lugar y como si un rayo de sol me hubiera entibiado el alma, no hay tristeza. 
La vida me llevó a otros lugares, donde era necesario que dejara sembrados otros recuerdos...

jueves, 27 de enero de 2011

Solo espera...




No preguntes cómo, dónde o cuándo.
No quieras saber tanto...
Cuando recorras el camino
que lleva a mi mirada
tendrás todas las respuestas.

¿Quién puede adivinar
los designios del destino?
¡Nunca es tarde para amar!
Sólo espera,
 No rompas el hechizo...





miércoles, 26 de enero de 2011

"¡Suéltame pasado!"


"Daniel Rabinovich: A las 15, en cine de estreno, "La indomable".
  Marcos Mundstock: La indomable, una mujer atrapada por su pasado.
  Jorge Maronna: ¡Suéltame, pasado!

                                               (Fragmento de "La Tanda" de Les Luthiers)"



Hubo un tiempo en que andaba muy triste por que me habían roto el corazón. Varios amigos, intentando consolarme,  me dijeron que debería  ir soltando poco a poco el pasado, para poder estar totalmente presente en el aquí y ahora, y poder disfrutar a pleno de la vida.

Entonces traté de dejar que "aquellos" recuerdos se fueran diluyendo y mientras hacía esto, resulta que los estaba recordando y volvía a revivirlos y de nuevo me decía que era necesario olvidar. Y nuevamente  recomenzaba la práctica de no darle vueltas a la cabeza con aquello que ya era pasado. 

Cuando suponía que ya los fantasmas se habían ido e intentaba hacer ese ejercicio mental de disfrutar del presente, me daba cuenta que me era imposible, porque faltaba en mi vida justamente quien me había propuesto olvidar. 

Al final no había podido olvidar nada del pasado y lo único que había olvidado era que no podía olvidar.

A medida que fueron pasando los días, dejé de lado eso de hacer el esfuerzo de soltar el pasado, y creí que   ya me había desecho de todos aquellos recuerdos.

¡Por fin iba a ser libre para disfrutar del presente!

Y fue entonces que apareció de nuevo en mi vida el culpable de todas mis angustias, para decirme que no había podido olvidarme...





¡¡¡Suéltame pasado!!!






martes, 25 de enero de 2011

La otra noche




La otra noche volviste. Traías puesta tu mejor camisa y un ramo de rosas rojas que sabés que son mis preferidas. Preguntaste si podías pasar y me miraste así, con esos ojos de niño travieso arrepentido, y no pude negarme.

-Son para vos- dijiste muy despacio, dándome las flores.

Mientras las colocaba sobre la mesa, te acercaste a mí por detrás. También en ese momento debería haberme alejado, porque seguía enojada y además, porque en el fondo, se que no puedo resistirme a tus besos y caricias...y me dije a mí misma,

"Nena, vas a tener que hacer algunos ajustes, tenés el  SI demasiado  flojo"


Obviamente no pude. Te había extrañado demasiado.
Me di vuelta y te dije mirándote a los ojos:

-Tengo varias razones por las cuales quisiera que nunca más vuelvas a irte:
La primera es que me encanta oírte cantar bajo la ducha por las mañanas.
La segunda es que para dormir abrazaba tu almohada, pero no se parecía en nada a vos.
Y la más importante: la última vez que nos vimos me regalaste un conjunto de lencería negro y no quería estrenarlo sin que estés ahí para quitármelo...


Sentí que me envolvían tus brazos y el perfume de tu piel...El ir y venir del aliento profundo embriagándonos y el roce tierno de tus labios buscando el calor y la humedad de los míos, terminaron esa noche confundiendo ambos corazones en un sólo latido, mientras la luz de la luna nos iluminaba a través de la ventana.






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