Mis amigos...

jueves, 3 de abril de 2014

Poema sin rima


Mirarme en el verde de tus ojos. 
La electricidad en las yemas de tus dedos cuando me tocas. 
Tu piel. 
Tus labios, tus besos, tu lengua en mi boca.
Tu forma de hacerme el amor. 
La alegría de estar viva junto a ti. 
El milagro de este amor a contramano de mi vida.
Y mi único deseo, estar contigo.


sábado, 29 de marzo de 2014

Plegaria









“Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,

que el viento sople siempre a tus espaldas,

que el sol brille cálido sobre tu cara,

que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos y,

hasta tanto volvamos a encontrarnos,

que Dios te lleve en la palma de su mano.”






domingo, 16 de febrero de 2014

La Lección de la Vaca





Cuenta la leyenda que un viejo sabio que junto con sus dos discípulos recorría los campos enseñando las lecciones básicas de la vida.
Llegaron a un campo desolador, triste y muy pobre.
El sabio se dirigió a la casa una casa muy pobre, desvencijada, casi en ruinas, y pidió para pasar la noche ahí.
En esa casa vivía una familia extremadamente pobre, compuesta por un hombre ya mayor, su mujer y sus hijos casi adolescentes.
Los discípulos, acostumbrados a ver pobreza, se sorprendieron de la forma tan miserable en la que esta familia vivía.
El jefe del hogar les explicó que no podía compartir con ellos la escasa comida, y que en la casita apenas cabían ellos. Pero el viejo sabio insistió y quedaron alojados en el pequeño establo para pasar la noche, donde solo había una vieja vaca flaca.
Era vaca era el único sustento de la familia ya que la ordeñaban todos los días, y era su poca leche todo el ingreso con que contaban.
Cuando aún no había amanecido el sabio despertó a los ...discípulos y les pidió tirar la vaca por el precipicio cercano, estos no muy convencidos de lo que estaban haciendo y después de cuestionarse un poco, lo hicieron y la vaca termino sus días en el fondo de dicho precipicio, y luego se marcharon antes de que el sol apareciera en el horizonte.
Los discípulos un poco preocupados, se cuestionaban el por qué esa acción tan terriblemente cruel y de qué viviría ahora esa pobre familia.
A los dos años volvieron a pasar por ese campo y apenas pudieron reconocer la casa. Estaba ahora arreglada, mas grande, pintada, en el establo había tres vacas y la huerta estaba totalmente sembrada.
Al acercarse los discípulos y el viejo sabio y preguntarle al hombre que es lo que había sucedido como se había dado este cambio este les relató lo que había pasado.
“Después que ustedes se fueron ocurrió una gran tragedia, nuestra vaca se salió del corral y se mató al caer por el precipicio”.Y les contó las angustias de quedar sin el magro sustento y cómo no les quedó más remedio que ponerse a trabajar para otros granjeros, y aprendieron a sembrar su huerta.
Descubrieron que comían mejor, y al vender lo que sobraba, pudieron comprar tres nuevas vacas y arreglar el corral y la casa.
El viejo sabio miró a los alumnos. Comprendió en su sonrisa que habían aprendido la lección.




Muchas veces no nos damos cuenta de lo negativo que puede ser para uno tener esa Vaca atada y dándonos lo suficiente para sobrevivir, y nuestros miedos nos impiden tomar las decisiones correctas para seguir superándonos en la vida, y seguir avanzando en ella

martes, 7 de enero de 2014

Poco a poco

Poco a poco todo en mí cambió. Al principio casi no lo noté, pero una mañana a fines de setiembre caí en la cuenta: el tiempo iba pasando y yo no conseguía hilar las palabras necesarias para armar algunas frases coherentes que pudieran formar parte de una poesía o algún cuento. Pensé que quizás esta rutina, a la que tuve que acostumbrarme de nuevo, luego de tantos cambios abruptos, fue borrando lentamente el lenguaje que había guardado en los cajones oscuros y poéticos de los recuerdos. Mi vida se volvió muy aburrida. Intenté representar a través de un dibujo, algo acerca de ese estado que me mantenía en ese entumecimiento mental, pero no conseguí hacerlo.
Para recobrar el sabor que tenían las palabras para mí, me propuse leer una novela de un famosísimo autor, antes mi favorito, pero irremediablemente y sin darme cuenta, apenas leía dos líneas, dejaba olvidado el libro en algún lugar de la casa. Incluso dejó de importarme lo que decían las personas que me rodeaban y fueron ausentándose, una por una hasta que ya no hubo nadie a mi alrededor. No sentía soledad, en realidad deseaba estar sola. Como si alguien -que no era la que yo era- hubiese usurpado mi cuerpo, y ya dentro de mí, estuviera ocupado recopilando mis pensamientos, los licuara y los drenara hacia el vacío, suprimiendo lenta, pero incansablemente todo aquello que alguna vez fue tan importante en mi vida.
Y así sigo, sin reconocerme en los espejos. Y es por eso que cada día espero que vuelvas, para poder recuperar las palabras que te llevaste de mi. Si algún día regresas, tal vez en el silencio de tu mirada descubra el lenguaje necesario para decirte que te amo como nunca amé a nadie más.









jueves, 3 de octubre de 2013

Una historia china....





Admiro las historias chinas son mi debilidad, siempre tienen moralejas que te llegan tan profundo como si fuesen clavadas por una espada....

Erase una vez un anciano que tenía un caballo para que lo ayude a labrar la tierra y poder cultivar su campo. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano se acercaban para darles las condolencias y lamentar su desgracia, el anciano les dijo: -¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?

Una semana después, el caballo volvió con una manada de caballos salvajes; tantos que aquella miserable finca paso a ser una de las que mas animales poseía. Entonces los vecinos felicitaron al anciano por su buena fortuna. Este respondió de idéntica forma: -¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quien sabe?

Cuando el hijo del anciano intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió la pierna. Todo el mundo consideró eso como una desgracia. No así el anciano que se limito a decir una vez mas: -¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quien sabe?

Una semana mas tarde, el ejercito entró al poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del anciano con la pierna rota, lo dejaron tranquilo ¿Habia sido buena suerte? ¿mala suerte? ¿Quien sabe?

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser el disfraz del bien , ya decía aquel viejo refrán, tan viejo pero tan usado “Las apariencias engañan”. Y viceversa: Todo lo que parece bueno a primera vista puede terminar siendo algo dañino que puede dejar cicatrices para toda la vida.

Seriamos más sabios si dejáramos de juzgar las cosas de buenas a primera y agradeciéramos las cosas que se convierten en bien, aunque en principio no lo parezcan.

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